
Cuando la comercialización sale mal: los errores más comunes de los vendedores particulares
1. El precio es demasiado alto
Muchos vendedores inmobiliarios creen que no es imprescindible realizar una valoración profesional de su propiedad. Simplemente utilizan una calculadora de valoración online o miran por cuánto se ha vendido la casa tres calles más allá. Olvidan que los propietarios de esa casa acaban de reformarla y que ya no se oye el ruido de la calle principal. Por seguridad, añaden unos 1000 euros al precio, solo para asegurarse de que al final obtienen lo que les corresponde. Al fin y al cabo, a los compradores les gusta negociar. Ambos son grandes errores. La compra de una propiedad es una decisión importante que nadie se toma a la ligera. Por eso, los interesados buscan durante varios meses y conocen bien el mercado. Saben qué características pueden esperar por cada precio. Si un inmueble se ofrece a un precio demasiado alto, el proceso de venta se alarga y, al final, el inmueble suele venderse a un precio considerablemente inferior al que habría calculado un profesional.
2. Fotos de mala calidad y documentación incompleta
Debido a la alta demanda del mercado, muchos propietarios creen que no necesitan mucha documentación para vender su inmueble. Basta con poner un cartel amarillo en la farola y publicar un anuncio online con una foto del jardín. Esta creencia errónea puede dar lugar a dos situaciones desagradables. Variante 1: en regiones con una demanda especialmente alta, el teléfono no deja de sonar. Sin embargo, solo hay unos pocos interesados serios. La mayoría solo quiere echar un vistazo durante la visita para ver cómo es realmente el inmueble. Variante 2: En regiones con poca demanda, apenas hay interesados en este tipo de anuncios. Además, los propietarios olvidan rápidamente que algunos documentos son obligatorios por ley. Quien no tenga un certificado de eficiencia energética o calcule mal la superficie habitable, puede enfrentarse a multas. Los agentes inmobiliarios profesionales recopilan toda la información importante para sus clientes y se encargan de que el inmueble se presente bien en los portales. Aquí entra en juego el tercer error que suelen cometer los vendedores particulares al comercializar sus inmuebles.
3. Falta de selección
Si no se quiere recibir visitas turísticas, hay que hacer una primera selección a través del anuncio. Esta selección no debe ser aleatoria, sino específica. Quien simplemente no responde a la mitad de sus correos electrónicos corre el riesgo de abrir la puerta a turistas, mientras excluye a los interesados serios. Por lo tanto, unas buenas fotos y herramientas como las visitas en 360 grados son buenas opciones para descartar de antemano a los interesados falsos. Además, los profesionales no revelan toda la información directamente en el anuncio. Quienes tengan un interés serio no tendrán ningún problema en enviar una solicitud con sus datos de contacto completos para recibir un informe detallado o el enlace de acceso a la visita virtual.
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Foto: Johanna Böhnke / wordliner