A veces, la vida cambia más rápido de lo que jamás hubiéramos imaginado. Ya sea por un divorcio doloroso, el paso de los años o un cambio inesperado de trabajo, son muchas las razones por las que uno puede verse obligado o decidir vender su querida vivienda y convertirse en inquilino.
La actual situación de incertidumbre económica ha provocado además que la financiación de muchas viviendas propias se haya encarecido tras la subida de los tipos de interés. Aunque existe la posibilidad de cambiar a un banco más barato con una refinanciación o de alargar el plazo de financiación, para algunos propietarios esto no es una opción. Solo les queda una solución: la dolorosa venta y el traslado a una vivienda de alquiler.
Una vez tomada la decisión de vender la querida propiedad, surgen muchas preguntas: ¿cuál es el mejor momento para hacerlo? ¿Es mejor esperar en estos tiempos de incertidumbre, con la esperanza de que aumente la demanda? ¿Y cómo se pueden superar todos estos retos? Es comprensible que resulte difícil orientarse y adaptarse a la nueva situación. Especialmente cuando se avecina un divorcio o un cambio de trabajo, el tiempo apremia y hay que tomar decisiones rápidas.
Puede ser útil contar con la ayuda profesional de expertos inmobiliarios para facilitar el proceso de venta y mudanza, sobre todo cuando se trata de un tema tan emotivo como este. Un agente inmobiliario puede evaluar su situación desde un punto de vista neutral, ayudarle a fijar el precio, comercializar su inmueble y buscar una vivienda de alquiler adecuada.
¿Qué posibilidades se abren en cada situación vital?
¿Qué ocurre cuando se avecina un divorcio?
En este caso, hay varias posibilidades que deben sopesarse: ¿Se debe vender o alquilar la propiedad? ¿O uno de los dos socios seguirá viviendo en ella? Otra opción es transferir la propiedad a los hijos. A menudo, en ese momento, la propiedad aún no está totalmente pagada y surge la pregunta de quién puede permitirse pagar el importe restante.
Si uno de los cónyuges desea seguir viviendo en la propiedad y ambos figuran en el registro de la propiedad, la situación se complica si el otro no puede hacer frente al pago. La consecuencia puede ser una subasta judicial, lo que conlleva importantes pérdidas económicas. Por nuestra experiencia, sabemos que la mayoría de las personas deciden vender la propiedad y buscar un piso de alquiler.
Con la edad pueden producirse cambios imprevistos
En realidad, la casa de tus sueños o el piso ideal deberían ser tu hogar para toda la vida. Pero entonces te das cuenta de que las escaleras se convierten en un reto, el cuarto de baño no está adaptado y las tareas cotidianas se vuelven cada vez más pesadas. En esos momentos, uno se da cuenta de que es necesario cambiar para garantizar su comodidad, seguridad y calidad de vida. Incluso si no es necesario mudarse a una residencia para personas mayores, hay que vender la propiedad y mudarse a una vivienda adaptada a las personas mayores. Al principio, la venta puede resultar difícil desde el punto de vista emocional. Al fin y al cabo, es una despedida difícil del lugar familiar en el que se han creado tantos recuerdos.
Sin embargo, este paso no significa el final: una vivienda adaptada a las personas mayores puede ofrecerle un nuevo hogar que se adapte a sus necesidades y a su situación vital y le permita disfrutar plenamente de su vejez. La venta de su inmueble también puede abrirle nuevas perspectivas financieras que le proporcionarán mayor libertad y flexibilidad. Puede crear reservas financieras para hacer frente a gastos inesperados o ampliar su plan de pensiones, o incluso cumplir sueños y deseos largamente anhelados. Un agente inmobiliario puede atender sus necesidades y deseos individuales en materia de vivienda para la tercera edad y ayudarle a aprovechar al máximo las ventajas financieras de la venta de inmuebles.
Si se avecina una mudanza por cambio de trabajo
Un cambio de trabajo también puede obligar a vender la propiedad que tanto se ama y mudarse a un piso de alquiler. A menudo, el nuevo trabajo requiere mudarse a otra ciudad o incluso a otro país. En tales casos, a menudo no es práctico ni viable desde el punto de vista financiero conservar la propiedad y tener que desplazarse diariamente.
Sin embargo, un cambio de trabajo también conlleva incertidumbres. No se sabe exactamente cómo evolucionará el nuevo puesto de trabajo ni si se querrá permanecer en el nuevo lugar a largo plazo. En esta situación, es comprensible que uno se plantee si vender la propiedad y mudarse a un piso de alquiler es la decisión correcta. No se deje abrumar por las muchas preguntas e incertidumbres. En esta situación, es aconsejable que un profesional inmobiliario le ayude a que esta transición sea lo más fluida posible. Un agente inmobiliario puede encargarse de la venta de su inmueble y de la búsqueda de un piso de alquiler adecuado, mientras usted se concentra en la mudanza y el trabajo.
Le espera una nueva etapa en su vida y queremos ayudarle en esta transición
Si se encuentra en una situación en la que está pensando qué hacer con su inmueble y si tiene sentido mudarse a una vivienda de alquiler, estaremos encantados de asesorarle y ayudarle a encontrar la solución óptima para usted. Le acompañamos de forma profesional y empática en todos los pasos necesarios para la venta y buscamos una nueva propiedad para que, al final, sea tan feliz como inquilino como lo era como propietario.